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TV/Televisión - 2 semanas ago

«Asesinemos a la novia del abuelo»: el complot familiar que acabó con María en Zaragoza

María, la jugadora de voley asesinada por la familia de su novio.

Siete miembros de la familia urdieron el crimen de la joven porque su pareja, el patriarca del clan, estaba despilfarrando la herencia con ella. 

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Nietos, bisnietos, sobrinos y primos. Prácticamente toda la familia orquestó el asesinato de María Marián, la joven de 28 años que murió tiroteada a manos de dos encapuchados en el barrio zaragozano de Movera. Desde hacía unos años, era la novia del patriarca del clan familiar de los Altimasveres, José N. T., de 72 años y conocido como El Mixtos. Pocos en el clan habían aceptado dicha relación, una vez que murió su primera mujer. Pero lo hicieron aún menos cuando descubrieron que el septuagenario había empezado a dilapidar toda la herencia en beneficio de su novia María: pisos, tierras, joyas… 

Fue entonces cuando toda la prole, aprovechando que el patriarca cumplía condena en la cárcel por tráfico de estupefacientes, urdió el plan para acabar con la vida de esta joven, de origen rumano, el 22 de noviembre de 2018 en la puerta de su casa, que compartía con su novio y en la que María vivía en ese momento con su familia, mientras él estaba en prisión.

En un principio, los investigadores creían que el móvil del crimen era un ajuste de cuentas por una venganza contra El Mixtos. Si bien, las pesquisas, según ha podido saber EL ESPAÑOL, apuntan a que la familia planeó el crimen contra la joven para no ver perjudicada su herencia. No iban a consentir que la novia del abuelo se quedase con lo que todo el clan había gestado en toda su historia, ligada en gran parte al negocio de la droga y las armas, y por lo cual varios miembros de la familia también estaban entre rejas. 

María Marían.

Precisamente, fue en la cárcel donde se gestó toda la operación. Allí, se confeccionaron todos los movimientos, mientras desde fuera uno de los nietos, Felix T. B., el matrimonio formado Juan E. y Nancy S. y Jesús J. M, los tres ligados al clan familiar, gestionaban el encargo de los sicarios, venidos desde Barcelona, los vehículos y la que sería una huida casi perfecta

Aquel día, por la tarde, María Marián había estado de tiendas en el centro comercial Puerto Venecia, en Zaragoza, junto a su hermana Sorina, de 32 años. Al llegar a la rampa del garaje en la entrada de su casa (en el número 26 de la urbanización Torre Urzaiz), Sorina se metió en la vivienda mientras María se dispuso a sacar las bolsas del maletero. Allí se encontró con dos hombres encapuchados que salieron de la oscuridad y la ejecutaron a sangre fría. Uno de ellos le pegó un tiro en el costado, por el que murió prácticamente al instante.

Joven promesa del voleibol

Los agresores se marcharon del lugar de los hechos andando, tras hacer un agujero en la valla perimetral de la vivienda, y a pocos metros de distancia los recogió un tercer varón —que se sospecha sería un nieto del patriarca—, que les esperaba en un coche. Se alejaron del lugar, casi sin dejar rastro, dejando allí el cuerpo inerte de María. 

La joven había sido una promesa del voleibol rumano. En su juventud había jugado a muy buen nivel y llegó a ganar el campeonato nacional junior con el CSS Sibiu, el equipo de su ciudad. Incluso disputó varios partidos en la primera división absoluta, con el Targovite. Si bien, poco después de rozar el éxito decidió emigrar a España con sus padres y su hermana, y asentarse en la capital aragonesa. Allí, comenzó una relación con José alias El Mixtos, que desencadenaría en muchos problemas con el tiempo y finalmente le costaría la vida

Felix T. y su novia Corina V., detenidos por el crimen.

El patriarca del clan siempre había estado relacionado con negocios turbios. Y antes de que asesinaran a su novia, un juzgado zaragozano la había acusado de un delito de tráfico de drogas después de que en 2013 la Policía encontrara en la vivienda que compartía con El Mixtos —donde la encontrarían muerte años después— un invernadero con 1.684 plantas de marihuana con un peso bruto de 320 kilos. José N. T., alegó que eran de consumo propio, pero fue condenado a tres años de prisión. Si bien, la jueza absolvió a María Maria´y dejó claro que la víctima no tenía nada que ver con estos hechos. 

Tras ocho meses de pesquisas —aún declaradas secretas por el juez instructor—, de intervención de llamadas telefónicas, de repasar palmo a palmo el lugar del crimen y de lo que vieron los testigos aquel día, el Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Aragón detuvo finalmente a diez personas por su presunta implicación en el crimen de María Marián, entre las cuales siete pertenecen al clan familiar de los Altimasveres. 

Los agentes pusieron en marcha un dispositivo el pasado jueves para detener a la vez a todos los implicados, operativo que empezó a las 11.00 de ese día y terminó a las 04.00 horas del viernes tras registrar sus domicilios en las localidades zaragozanas de Cadrete, Cuarte y María, y la tarraconense de Cambrils. En esos puntos estaban desplegados tanto los sicarios contratados como los parientes de El Mixtos, que desconocía, desde la prisión de Zuera, toda la operación que había diseñado su familia para matar a su novia María Marían. 

Traiciones, deudas y herencias

Jesús J. M., detenido por el crimen de María.

Aunque todavía no se conoce al completo el grado de implicación de cada uno de ellos. Según ha podido saber este periódico, el asesinato de la joven es un desencadenante de traiciones, deudas y herencias que se entremezclan con una larga y compleja historia sobre el pasado familiar de los Altimasvere. 

El Mixtos estuvo casado con su primera mujer, la matriarca del clan y con que tuvo varias hijas, hasta que falleció. Una vez murió José N. T. se convirtió en el dueño del negocio familiar y de todos los bienes. Hasta ahí, todo fue bien, pero su descendencia no vio con buenos ojos que comenzase una relación con María. Lo peor fue cuando el septuagenario empezó a cederle a su pareja pisos, tierras y a vender joyas de la que había sido la matriarca del clan. 

Así que uno de sus descendientes, cuyo nombre no ha trascendido y que estaba en la cárcel por la comisión de otros delitos, planeó con 7 miembros de la familia el asesinato de su mujer, que ahora han sido detenidos junto a otros tres, de los cuales se cree que uno disparó el arma. Una venganza en la que también influyó el hecho de que El Mixtos les debía dinero por sus trapicheos con la droga. 

Alba T., detenida por el crimen de la joven de 28 años.

De este modo, se detuvo a Alvaras S., de 38 años y origen lituano, que se cree disparó el arma, a los otros dos extranjeros que supuestamente le acompañaron la noche de los hechos, Bodgan S., de origen rumano, y Karina N., de Ucrania. Todos ellos habían sido contactados por tres miembros del clan, también detenidos, el matrimonio residente en Mont Roig (Barcelona) formado Juan E. y Nancy S., con antecedentes en tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas, y Jesús J. M., que habría venido desde Barcelona a Zaragoza con los sicarios.

¿Quién disparó?

A ellos se suma la detención de los miembros más jóvenes de la familia, los nietos. Y los que son también hijos del cerebro del crimen, desde prisión: Alba T. y  Felix T.; a la espera de que también se tengan a su hermano menor de 17 años que, al igual que ellos, planeó el crimen junto al resto de la familia. Además, también se detuvo a la novia de Felix, Corina V., por su presunta implicación. 

A la espera de que el juez instructor levante el secreto sobre la investigación y se puedan esclarecer todos los movimientos que ejecutó esta familia, se manejan varias hipótesis sobre quien fue la persona que disparó el arma que acabó con la vida de la joven María. La que cobra más fuerza es la de que fue el sicario lituano, pues cuando los agentes del crimen examinaron la zona encontraron un guante de látex en la que encontraron restos de ADN de Alvaras S. Un supuesto error ya que se les habría caído cuando huían del lugar. 

Si bien, según han precisado fuentes cercanas a la investigación, no está del todo claro que hubiese sido él, sino que podría haber disparado alguien de la propia familia. Un supuesto que se confirmará con las muestras de ADN que han encontrado en las uñas de María Marián, pues antes de que el asesinato disparara, ella forcejeó contra él. 

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