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TV/Televisión - 12.06.2019

Éste es el error que cometemos al acostarnos y nos hace engordar de noche

Demasiada luz perturba los mecanismos del sueño.

La luz de los aparatos y las pantallas, además de ser un factor que trastorna el sueño, también facilita la ganancia de peso durante la noche.

Quedarnos dormidos con la pantalla encendida, el resplandor de una farola que entre por la ventana o cualquier otra fuente de luz artificial a la que nos veamos expuestos por la noche contribuirá a que ganemos peso y, en última instancia, a desarrollar obesidad. Así lo afirma un artículo publicado en JAMA Internal Medicine, el primer estudio, afirman los investigadores del National Institute of Health de EEUU, que ha relacionado ambos factores en el caso de las mujeres. Su conclusión es que apagar todas las luces de la habitación a la hora de acostarnos reduciría los riesgos de sufrir sobrepeso.

La investigación se ha basado en un cuestionario que ha recabado datos de 43.722 mujeres participantes en el Sister Study, un estudio demográfico que examina los factores de riesgo asociados al cáncer de mama y a otras enfermedades. Las voluntarias tenían entre 35 y 74 años, no padecían enfermedades cardiovasculares o cáncer, y io trabajaban en turnos de noche o de forma alterna y ni estaban embarazadas en el momento en el que arrancó el estudio. Se les preguntó si solían dormir a oscuras, con una pequeña fuente de luz nocturna, luz procedente de otra habitación o del pasillo, o una pantalla encendida durante la noche.

En base a las respuestas, los científicos usaron el peso, la altura y la circunferencia de cintura y caderas, así como las mediciones del Índice de Masa Corporal (IMC) que fueron usados como referencia, para seguir la progresión durante cinco años de las participantes. Ellas mismas, además, debían pesarse con una frecuencia determinada. Una vez obtenida esta información, los investigadores pudieron estudiar la incidencia de la exposición a la luz artificial durante la noche sobre los índices de obesidad y sobrepeso en mujeres, y compararlos con aquellas que dormían sin iluminación alguna.

El primer dato relevante que recabaron fue que los resultados variaban en función del nivel de exposición nocturna a la luz artificial. Por ejemplo, usar una pequeña luz estilo ‘quitamiedos’ no se relacionó con una ganancia de peso. Sin embargo, con una televisión encendida toda la noche en el dormitorio tenían un 17% de posibilidades más de haber ganado cinco kilos o más al término del estudio. Si la luz provenía de fuera de la habitación, sin embargo, los efectos se seguían produciendo pero con menor intensidad.

Una posible explicación tendría que ver con que las mujeres en dormitorios iluminados estarían durmiendo peor. La ‘luz azul’ de las pantallas es uno de los factores mejor identificados de los trastornos del sueño en la sociedad moderna. Sin embargo,  «aunque la mala calidad del sueño está vinculada por sí misma a la obesidad y el sobrepeso, no explicaría las asociaciones entre la ganancia de peso durante la noche y la exposición a la luz artificial», explica uno de los autores, el Dr. Dale Sandler, jefe de Epidemiología en el departamento de Ciencias de la Salud Ambiental del National Institute. 

Además, según otra autora, la Dra. Chandra Jackson del Grupo de Equidad Sanitaria, existe un problema de desigualdad social en la calidad del sueño que, en el caso de EEUU, también tiene un componente racial. Así, la población afroamericana y de otras minorías tiende a concentrarse en el centro de las ciudades en donde son más vulnerables a los efectos de la luz artificial nocturna, mientras que la población blanca de clase media tiene más opciones de residir y pasar la noche en las afueras (las famosas urbanizaciones de los ‘suburbs’).

«Los semáforos, los letreros luminosos, las farolas y otros factores pueden actuar como supresores del sueño. Alteran la hormona melatonina y el ciclo circadiano natural del sueño-vigilia a lo largo de 24 horas», explica la especialista. «Los seres humanos estamos adaptados genéticamente para un entorno que consiste en luz durante el día y oscuridad durante la noche. La exposición a la luz artificial durante la noche altera las hormonas y otros procesos biológicos de maneras que aumentan los riesgos de sufrir patologías y trastornos como la obesidad».

¿Y no podría haber otros factores adicionales en la correlación entre las circunstancias en las que una persona duerme y su tendencia a engordar? Es una posibilidad que admiten los autores: del mismo modo que la población más urbanita tiene más dificultades para lograr la oscuridad total para dormir, también está expuesta a más circunstancias de estrés y desequilibrio en la dieta. Sin embargo, la relación entre la luz artificial nocturna y la ganancia de peso se mantuvo consistente cuando se extrapolaron factores controlados, tales y cómo: la edad de las participantes; tener pareja o niños en casa; la raza; el estátus socioeconómico; el consumo de calorías; y la actividad física.

[Más información: Estos son los alimentos que ayudan a dormir bien todas las noches]

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