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TV/Televisión - 09.05.2019

Natalia, una semana perdida por París: el misterio de su desaparición en 7 claves

Natalia, una semana perdida por París: el misterio de su desaparición en siete claves

Natalia Sánchez Uribe llevaba ingresada en el Hospital Psiquiátrico Henri Ey de París desde el sábado. Ha sido localizada, pero el caso sigue lleno de incógnitas

Apareció Natalia. Desorientada y aturdida, pero viva y en buen estado físico. La estudiante mallorquina que desapareció el 1 de mayo en París ha sido hallada en el hospital psiquiátrico Henry Ey de París. Allí llevaba cuatro días ingresada. El sábado 4 fue hallada en buen estado y desorientada. Pero no fue hasta la mañana del miércoles 8 cuando su padre la identificó.

Final feliz para una historia que ha mantenido a España en vilo varios días. También a Francia en su día de fiesta nacional; los medios galos empezaron a darle relevancia al suceso por la mañana, dada la repercusión que estaba teniendo en en nuestro país. Periódicos y canales de televisión coincidían en calificar lo acontecido de «desaparición inquietante».

Poco a poco se van desvelando los detalles más importantes. Sin embargo, el hermetismo y la escasez de información por parte del entorno de la desaparecida se han convertido en la tónica predominante de este caso. No se sabe cómo llegó allí, quién la llevó ni dónde ha estado todo este tiempo. Hasta tal punto llegan las incógnitas que, una vez resuelto el paradero de Natalia, el caso sigue siendo un completo enigma. Continua sin revelarse la solución de muchos de los interrogantes que han envuelto a esta enigmática desaparición.

La catedral de Notre-Dame en París, sin la aguja que destruyó el incendio

1. ¿Dónde ha estado Natalia?

Esa es la principal pregunta que sigue sin contestar. La familia no ha querido dar detalles de lo sucedido. Lo que se sabe es que desapareció el pasado miércoles 1 de mayo en mitad de una mudanza. Abandonaba su piso de la calle Paul Fort porque le venció el contrato y se trasladaba durante 15 días al piso de otra estudiante catalana. Trasladaba maletas de una vivienda a la otra. En el trasiego de la tercera se le perdió el rastro.

Una semana de intensa búsqueda que ha concluido en el hospital psiquiátrico Henri Ey. Lo que sí está confirmado es que Natalia llevaba cuatro días ingresada en dicho hospital, al que llegó el sabado 4. Lo acontecido durante ese espacio de tiempo es todavía una incógnita.

Natalia aseguraba sentirse fuera de sitio en París

2. ¿Con quién estuvo durante todo este tiempo?

La primera pista sobre el paradero de Natalia la da una pareja de turistas españoles, que aseguraba haberla visto la misma noche de su desaparición en un autobús. Incluso habrían entablado conversación con ella, según confirmó Europa Press. Al parecer viajaba sola. No se sabe si durante el tiempo que permaneció en paradero desconocido contó en algún momento con la compañía de alguien. El casero de su piso de la calle Paul Fort aseguró a La Vanguardia que en los últimos tiempos la había visto acompañada de gente cuyo aspecto no le gustó. 

Natalia es una persona que, según aseguraba en su entorno, no había encontrado su sitio en la capital francesa. No tenía un grupo de amigos definido con los que relacionarse y se sentía ‘fuera de sitio’. Ese ha sido uno de los motivos por los que la investigación se complicó, puesto que la policía francesa estaba interrogando a las personas de su entorno en París, sin saber que ella en realidad estaba en un hospital.

Hospital Psiquiátrico Henri Ey de París. Allí ingresó Natalia el sábado 4

3. ¿Por qué no se contactó antes con los hospitales?

«Ha desaparecido X, llamad a todos los hospitales». Es una de las frases más recurridas en cualquier película en la que hay un desaparecido. A priori es el primer paso más lógico: una persona puede no estar dando señales de vida porque se encuentre impedida, inconsciente, ingresada… Por lo tanto, se supone que los investigadores peinarán los centros de salud de la ciudad antes de dar la voz de alarma. Pero en este caso no ha sido así. Han pasado siete días desde que desapareció hasta que ha sido identificada. La confirmación de que Natalia llevaba varios días internada en el Hospital Henri Ey dan a entender que la policía francesa, incomprensiblemente, omitió ese paso. 

Una hipótesis apunta a que la policía busco en los hospitales de medicina general, pero se da la circunstancia de que el Henri Ey es un psiquiátrico, por lo que tal vez desestimaron la posibilidad de encontrarla allí. Otra versión sostiene que la policía sí que contactó con dicho hospital, pero que fue antes de que Natalia apareciese. Es una tesis más difícil de sostener, porque de ser así, en el hospital ya estarían alerta. Por último, otras fuentes próximas al entorno de la investigación aseguran que fue la misma policía la que la encontró desorientada y la llevó al hospital. Esta sería la versión más incomprensible de todas: que la policía la llevase a un hospital y luego se pasase una semana buscándola por las calles e interrogando a su entorno. Sea como fuere, la actuación de los investigadores queda en entredicho.

Publicación de Natalia en Facebook el día de su desaparición

4. ¿Pedía auxilio en sus redes sociales?

Uno de las datos que más ha llamado la atención durante esta semana ha sido el conjunto de mensajes crípticos publicados por Natalia los días previos a su desaparición en su cuenta de Facebook. La joven mallorquina dejó frases el mismo día de su desaparición que inquietaron en su entorno: «Cuando tu salud mental es mala, date un descanso. No te sientas culpable de cosas que no puedes hacer… Cuida de ti, de tu mente. Es importante», escribía en su muro a las 5:44 del miércoles 1 de mayo, pocas horas antes de su desaparición. 

No fue el único. El 27 de abril publicó el siguiente texto: «Deja que la gente te eche de menos. A veces te tienen por segura porque piensan que siempre estarás disponible. Añórame cuando me haya ido«. Ahora, visto en perspectiva, ese mensaje parece el SOS de una persona deprimida que anhela romper con el presente y desaparecer, al menos en sentido figurado. 

Natalia residía en el segundo piso del 18 de la calle Paul Fort

5. ¿Qué papel juega el casero?

El miércoles 8 fue el día en el que Natalia fue finalmente identificada por su padre. La noticia se hizo pública al filo del mediodía. Pero durante las horas previas, un extraño personaje salió a la palestra y concentró todas las miradas del caso. Se trata de Angelo Pavia, un dramaturgo italiano que ahora está en paro y que ha sido el casero de Natalia mientras ella ha estado viviendo de alquiler en el segundo piso del 18 de la calle Paul Fort. 

Pavia fue entrevistado por El País y declaró que fue a buscar a la joven el día 2 de mayo, para liquidar los últimos flecos del fin del alquiler. Pero la joven no apareció. Pavia decidió entonces esperarla en el piso. Se sonó los mocos, usó el lavabo y se duchó, según su propia declaración, en la que se lamentaba de que con sus acciones podría haber contaminado el escenario en el que recoger posibles pruebas. También explicó que le mandó un mensaje a Natalia preguntándole si estaba viva. Se convirtió de repente en el principal sospechoso de no se sabe exactamente qué, porque todavía se desconocía el paradero de Natalia. De hecho, la policía se lo llevó en el coche. Finalmente ha quedado claro que el actor en paro no tuvo nada que ver.

La Facultad de Derecho y Economía de La Sorbona, París

6. ¿Cuándo y dónde apareció la mochila?

Este es tal vez la clave que menos cuadra en el tiempo. Natalia estuvo perdida por París desde el miércoles 1 hasta el sábado 4. Aunque para todos los que la buscaban permanecía desaparecida hasta ayer, la chica estuvo a salvo desde que ingresó en el hospital. Allí no la reconocieron ni mucho menos la relacionaron con el caso de la mallorquina desaparecida.  

Sin embargo, uno de los detalles más incomprensibles de este caso es que su maleta apareció en un parque el martes 7. Dentro llevaba el ordenador y su teléfono móvil, además de otros enseres de valor. Hay aquí un descuadre de fechas: Natalia no pudo llevar esa maleta a ninguna parte estando internada, y su ingreso se dio tres días antes del hallazgo de la maleta. La hipótesis de que una mochila con un ordenador portátil y un teléfono móvil permanezcan en un parque de París a la vista de todo el mundo parece improbable. Bien porque alguien se la habría llevado por el valor del contenido, bien porque París es una ciudad especialmente sensibilizada con el terrorismo. De hecho, las fuentes ni siquiera se ponen de acuerdo respecto al parque en el que apreció la mochila. Unos dicen en Pantheón y otros en Longchamps. Tal vez la clave esté en que el hermetismo que ha rodeado el caso lo único que ha conseguido ha sido dar pie a especulaciones e informaciones sin confirmar. 

Medios de comunicación españoles apostados frente al piso de Natalia

7. ¿Por qué tanto hermetismo?

Cuando se trata de desapariciones, los medios de comunicación juegan un papel importante a la hora de difundir imágenes y pistas que puedan ayudar a hallar el paradero de la persona a la que se está buscando. Las familias se implican en mayor o menor medida. Pero en este caso, el rechazo del entorno de Natalia a los medios de comunicación ha sido frontal desde el primer minuto. Apenas se había hecho pública la desaparición y el padre de la joven ya estaba reclamando que el caso no se convirtiese en un circo mediático. 

No ha sido el único. Desde el círculo de amistades de Natalia se han negado por sistema a hablar con los medios de comunicación, en ocasiones con respuestas innecesariamente bruscas. Una de sus amigas, incluso, publicaba en Twitter un texto en el que pedía a los medios de comunicación directamente que no sacasen ninguna información sobre Natalia. Y justo después de que Natalia fuese identificada, su madre hacía público un audio en el que pedía respeto. Una aversión a los medios como no se recuerda en ningún otro caso reciente de desapariciones. 

Natalia Sánchez Uribe

Final feliz

Finalmente, Natalia está a salvo. La joven desaparecida y aparecida ha pasado su semana de pasión justo después de Semana Santa. Sus padres han pedido intimidad para gestionar lo sucedido y rechazan, una vez más, a los medios de comunicación. Todavía se desconoce qué sucedió para que la chica se desorientase y pasase siete días fuera de casa. Tampoco se sabe cómo ha sobrellevado todo este tiempo, dónde descansaba, qué comió, si dormía al raso o si alguien la ayudó. Pero Natalia ha aparecido y está sana y salva. Al final, eso es lo único importante.

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